Phishing: qué es, cómo detectarlo y cómo proteger tu empresa

El phishing se ha convertido en una de las formas más habituales de intentar robar contraseñas, datos personales o información de una empresa. Y el problema es que ya no siempre llega en forma de un correo lleno de faltas de ortografía o con un diseño claramente sospechoso. Los mensajes fraudulentos son cada vez más convincentes, imitan mejor a empresas conocidas y aprovechan situaciones completamente normales del día a día: una factura pendiente, un aviso del banco, un documento compartido, un cambio de contraseña o un supuesto mensaje de un proveedor.

Precisamente por eso, saber reconocer estos intentos de suplantación de identidad se ha convertido en una parte importante de la seguridad de cualquier negocio. No hace falta trabajar en una gran empresa para convertirse en un objetivo. Cualquier correo electrónico, cuenta corporativa o acceso a un servicio online puede resultar interesante para un ciberdelincuente.

Phishing: qué es y cómo proteger tu empresa

Phishing: por qué sigue siendo una amenaza real en 2026

La preocupación no es exagerada. Durante los seis primeros meses de 2026, el servicio 017 de INCIBE atendió 95.064 consultas relacionadas con ciberseguridad, prácticamente el doble que durante el mismo periodo del año anterior.

Entre las consultas realizadas por ciudadanos y empresas destacan precisamente los fraudes en los que alguien suplanta a una entidad o persona de confianza mediante diferentes canales digitales.

Al mismo tiempo, hay un cambio interesante en la forma en la que se producen estos ataques. Según datos publicados por Zscaler, la actividad de phishing detectada en España disminuyó un 52,79 % durante 2025, pasando de 41,6 a 19,7 millones de impactos. Aun así, España continuó situándose entre los países con mayor actividad relacionada con este tipo de amenazas.

Esto no significa necesariamente que estemos más seguros. Los ataques están evolucionando hacia campañas más selectivas, personalizadas y difíciles de reconocer.

Un único correo bien elaborado puede bastar.

Cómo detectar phishing antes de hacer clic

Saber cómo detectar phishing requiere prestar atención al contexto, no solo al aspecto visual del mensaje. Una identidad corporativa bien reproducida, un logotipo correcto o un texto sin errores ya no garantizan que un correo sea legítimo.

Una de las primeras comprobaciones debe ser el remitente real. Un mensaje puede mostrar el nombre de una empresa conocida mientras utiliza una dirección de correo que no pertenece a su dominio oficial.

Revisa la dirección real del remitente.

No te fíes solo de un logotipo o de un texto bien escrito.

Busca pequeñas variaciones en los nombres de las páginas web.

Comprueba si el proveedor suele comunicarse por ese canal.

Verifica los pagos urgentes mediante un canal conocido.

También conviene desconfiar cuando existe una presión poco habitual. Expresiones como “tu cuenta será bloqueada hoy”, “realiza el pago inmediatamente” o “revisa este documento antes de una hora” buscan reducir el tiempo que dedicamos a pensar y comprobar la información.

Antes de introducir una contraseña, es recomendable revisar también la dirección de la página a la que hemos llegado. Los atacantes pueden utilizar dominios parecidos a los originales, pequeñas modificaciones en los nombres o páginas que visualmente resultan casi indistinguibles de las auténticas.

Y hay una comprobación todavía más sencilla: preguntarse si ese mensaje tiene sentido.

¿Esperábamos realmente esa factura? ¿El proveedor suele comunicarse con nosotros de esa manera? ¿Nuestro responsable nos pediría un pago urgente por correo sin seguir el procedimiento habitual?

Dedicar unos segundos a analizar el contexto puede evitar un problema mucho mayor.

Cómo evitar phishing en empresas

La primera barrera de ciberseguridad consiste en combinar tecnología con procedimientos sencillos que cualquier trabajador pueda aplicar.

Contar con autenticación multifactor ayuda a reducir el riesgo cuando una contraseña termina en manos equivocadas. También son importantes los filtros de correo, mantener los dispositivos actualizados, limitar los permisos de las cuentas y utilizar contraseñas diferentes y suficientemente robustas.

Sin embargo, ninguna medida debería depender exclusivamente de que el trabajador detecte perfectamente todos los mensajes fraudulentos.

Los ataques actuales pueden llegar a ser muy convincentes y algunas técnicas avanzadas pueden incluso secuestrar sesiones y superar determinadas implementaciones de autenticación multifactor.

Activa la autenticación multifactor en las cuentas.

Utiliza filtros de correo y protección antiphishing.

Limita los permisos de cada cuenta al mínimo necesario.

Usa contraseñas diferentes y suficientemente robustas.

Verifica los cambios de cuenta bancaria por otro canal.

Forma al equipo para que sepa detenerse, comprobar y preguntar.

La formación también debe ser práctica. No se trata de convertir a todos los empleados en especialistas informáticos, sino de conseguir que sepan reconocer cuándo merece la pena detenerse, comprobar y preguntar.

¿Qué es el phishing y cómo consigue robar nuestros datos?

El phishing es una técnica de ingeniería social mediante la cual un ciberdelincuente se hace pasar por una entidad, empresa o persona de confianza para intentar conseguir información privada, credenciales de acceso, dinero o incluso provocar la instalación de software malicioso.

En lugar de intentar vulnerar directamente un sistema informático, el atacante busca que sea la propia víctima quien realice una acción que comprometa su seguridad.

Para conseguirlo, puede copiar el aspecto de un banco, una empresa de transporte, Microsoft, Google, una administración pública o incluso uno de nuestros proveedores habituales. El objetivo es crear una situación suficientemente creíble como para que actuemos sin detenernos a comprobar qué está ocurriendo.

El mensaje puede pedirnos que iniciemos sesión porque nuestra cuenta va a caducar, que consultemos una factura, que confirmemos un pago o que descarguemos un documento. Al pulsar sobre el enlace podemos terminar en una página prácticamente idéntica a la original.

Introducimos el usuario y la contraseña pensando que estamos accediendo al servicio legítimo y, en realidad, acabamos de entregar nuestras credenciales a un tercero.

Por eso, cuando hablamos de phishing no hablamos únicamente de robo de datos. En muchos casos, el verdadero peligro está en lo que el atacante puede hacer después con esa información.

El fraude no siempre llega por correo: smishing y vishing

Aunque el phishing se asocia principalmente al correo electrónico, los ciberdelincuentes utilizan técnicas similares a través de otros canales.

Cuando el engaño llega mediante SMS hablamos de smishing. Es habitual encontrar mensajes relacionados con paquetes pendientes, supuestos cargos bancarios, devoluciones, multas o incidencias que incluyen un enlace para que la víctima introduzca sus datos.

Cuando el engaño se realiza mediante una llamada telefónica hablamos de vishing. En estos casos, el delincuente puede presentarse como un empleado de nuestro banco, un proveedor, una empresa tecnológica o un supuesto servicio técnico.

También es posible utilizar códigos QR que conducen a páginas fraudulentas. Al escanearlos con el móvil, puede resultar más difícil identificar previamente la dirección web a la que nos dirigimos.

Aunque cada técnica utiliza un canal diferente, todas comparten una idea similar: generar confianza, miedo o urgencia para conseguir que la víctima actúe antes de comprobar quién hay realmente detrás.

¿Qué puede ocurrir si una empresa cae en un ataque de phishing?

En un entorno empresarial, una contraseña comprometida puede ser mucho más valiosa de lo que parece.

Si un atacante consigue entrar en una cuenta de correo corporativa puede leer conversaciones, conocer clientes y proveedores, localizar facturas o estudiar la forma de trabajar de la organización.

Esa información puede utilizarse posteriormente para elaborar ataques mucho más creíbles. Por ejemplo, después de observar una conversación real con un proveedor, el delincuente podría intentar comunicar un supuesto cambio de cuenta bancaria para conseguir que la próxima factura se abone en otro número de cuenta.

También existe el llamado fraude del CEO, en el que alguien suplanta a un responsable de la organización para pedir a un empleado una transferencia, información confidencial o alguna actuación urgente.

Según los datos del servicio 017 correspondientes al primer semestre de 2026, entre las consultas realizadas por empresas la suplantación de identidad representó un 20 % y el fraude del CEO un 9,8 %.

Por eso, la protección frente a este tipo de amenazas no debe considerarse únicamente un problema del departamento informático. Tiene que formar parte de los procedimientos habituales de la empresa.

La inteligencia artificial está haciendo los engaños más convincentes

Durante años se asociaron los mensajes fraudulentos con textos mal traducidos, expresiones extrañas o páginas web de poca calidad.

Esa imagen se está quedando anticuada.

Las herramientas actuales permiten generar textos naturales, adaptar mensajes a situaciones concretas y construir páginas fraudulentas con mucha más rapidez. Además, los ciberdelincuentes pueden utilizar información pública o previamente obtenida para personalizar los mensajes y hacerlos más creíbles.

Esto cambia una regla que durante mucho tiempo parecía suficiente: ya no podemos asumir que un correo está a salvo simplemente porque está bien escrito.

La mejor defensa pasa por observar el conjunto: quién solicita la acción, desde dónde lo hace, qué está pidiendo, por qué existe tanta urgencia y si tenemos alguna forma independiente de comprobarlo.

Qué hacer si ya has introducido tus datos en una página falsa

Darse cuenta después de haber hecho clic no significa que sea demasiado tarde para actuar, pero sí conviene hacerlo con rapidez.

Si se ha introducido una contraseña, debería cambiarse cuanto antes accediendo directamente al servicio legítimo y, preferiblemente, desde un dispositivo de confianza. Si esa misma contraseña se utiliza en otras cuentas, también será necesario modificarla.

Conviene cerrar las sesiones activas, comprobar los métodos de recuperación de la cuenta y revisar si se han producido accesos, cambios o acciones que no reconocemos.

En una empresa, además, es importante comunicar el incidente inmediatamente a la persona responsable de informática o seguridad. Ocultarlo por miedo a haber cometido un error solo concede más tiempo al atacante.

Si el incidente afecta a pagos o datos bancarios, también será necesario contactar cuanto antes con la entidad correspondiente.

Ante dudas sobre un posible fraude o incidente de seguridad, empresas y particulares también pueden recurrir al 017 de INCIBE, el servicio nacional de ayuda en ciberseguridad.

¿Y si solo has pulsado en el enlace?

Si únicamente has pulsado en el enlace y no has introducido datos ni descargado ningún archivo, el riesgo es menor, pero no conviene dar el incidente por cerrado.

Cierra la página y comprueba si se ha producido alguna descarga, si el navegador ha solicitado instalar algún complemento o si has concedido algún permiso inesperado.

Si se trata de un equipo de empresa, comunica lo ocurrido al responsable técnico para que pueda revisar el dispositivo. Esto es especialmente importante cuando se ha descargado o ejecutado algún archivo, ya que determinadas campañas pueden utilizar el phishing como vía de entrada para instalar software malicioso.

Proteger los datos empieza antes del primer clic

El phishing funciona porque aprovecha algo completamente normal: confiamos en las herramientas y en las personas con las que trabajamos todos los días.

No se puede revisar cada correo con miedo, pero sí podemos acostumbrarnos a detenernos cuando alguien solicita una contraseña, un pago, información confidencial o una acción urgente.

Esos pocos segundos de comprobación son especialmente valiosos.

La ciberseguridad de una empresa no depende únicamente de instalar herramientas de protección. También depende de establecer procedimientos claros, proteger correctamente las cuentas y conseguir que las personas sepan cómo reaccionar cuando algo no encaja.

Cómo verificar una solicitud sensible

Por eso resulta especialmente útil establecer procedimientos de verificación.

Un cambio de cuenta bancaria, una transferencia inesperada o una petición especialmente sensible deberían comprobarse utilizando otro canal conocido. Una llamada al número habitual del proveedor o una consulta directa al responsable puede ser mucho más eficaz que intentar decidir únicamente por el aspecto del correo.

Cómo puede ayudarte Infotec PRO

Si quieres revisar qué medidas puedes aplicar para reducir el riesgo de phishing, suplantaciones de identidad y otros problemas de seguridad en tu negocio, contacta con Infotec PRO. Prevenir un incidente siempre resulta más sencillo que intentar solucionarlo cuando los datos o las cuentas ya han sido comprometidos.

Preguntas frecuentes sobre phishing

¿Qué diferencia hay entre phishing y suplantación de identidad?

El phishing es una técnica concreta de engaño que generalmente utiliza correos electrónicos fraudulentos para obtener información, credenciales o provocar una determinada acción.

La suplantación de identidad es un concepto más amplio: consiste en hacerse pasar por otra persona, empresa u organización. Muchos ataques de phishing utilizan precisamente una suplantación para resultar creíbles.

¿Cómo sé si un correo de mi banco o proveedor es verdadero?

No utilices únicamente el aspecto del mensaje como referencia.

Comprueba la dirección real del remitente y evita acceder a tu cuenta desde un enlace recibido inesperadamente. Si existe cualquier duda, abre directamente la web o aplicación oficial o contacta con la empresa utilizando un teléfono o canal que ya conozcas.

¿Qué hago si he pulsado en un enlace pero no he introducido ningún dato?

Si no has introducido información, descargado archivos ni concedido permisos, el riesgo suele ser menor, pero conviene realizar algunas comprobaciones.

Cierra la página, revisa las descargas recientes y asegúrate de que no se haya instalado nada. Si utilizas un equipo de empresa, informa al responsable técnico para que pueda valorar si es necesario revisar el dispositivo.

Si llegaste a introducir credenciales, cambia inmediatamente la contraseña desde el servicio legítimo y revisa las sesiones activas.

¿Qué diferencia hay entre phishing, smishing y vishing?

El phishing suele asociarse al correo electrónico. El smishing utiliza SMS y el vishing se realiza mediante llamadas telefónicas. Los tres buscan generar confianza, miedo o urgencia para que la víctima actúe sin comprobar quién está detrás.

¿La autenticación multifactor evita todo el phishing?

No. Ayuda a reducir el riesgo cuando una contraseña termina en manos equivocadas, pero algunas técnicas avanzadas pueden secuestrar sesiones o superar determinadas implementaciones. Debe combinarse con procedimientos de verificación, filtros, actualizaciones y formación.

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